¿Por qué echamos de menos el jamón cuando estamos fuera de España?

Escrito por lajamoneria 07-07-2017 en Echamos de menos el jamón. Comentarios (0)

No falla. Pregunta a una persona española que lleve tiempo fuera qué es lo que más echa de menos, y casi siempre la respuesta será: el jamón.

Voy a explicar los motivos por los que creo que ocurre esto:

Queremos lo que no podemos tener; si estamos en casa, a lo mejor nos apetece comer el platito de jamón que tenemos en la cocina, o a lo mejor no... No le damos mucha importancia, porque podemos comerlo cuando queramos. El problema viene cuando nos vamos lejos, (cuanto más lejos peor, porque más difícil es de encontrar). El jamón es un producto típico y tópico español que fuera de nuestras fronteras no se produce. Si lo encontramos fuera de nuestras fronteras será casi siempre a un precio inalcanzable, y si te lo puedes permitir se te caerá una lagrimita con cada loncha, pensando que en tu barrio, con lo que has pagado por esos 200 gramos de jamón mediocre te habrías comprado medio kilo de jamón del bueno.

También hay que tener en cuenta, al hilo de la inclinación humana a desear lo inaccesible, que no podemos hacernos un jamón. Me explico: también podemos echar de menos la paella, las croquetas, la tortilla de patatas... pero aquí sí podemos poner remedio, o por lo menos intentarlo, sólo hay que comprar los ingredientes, (o los más parecidos que encontremos, que esa es otra...) y meternos en la cocina. El resultado dependerá de la destreza del chef, y la paella no será igual que la que nos comimos en la playa, ni la tortilla como la de mamá, pero con un poco de práctica se le puede acabar pareciendo bastante. Con el jamón no hay nada que hacer, no podemos "fabricarnos uno"... lástima.

El jamón no da la felicidad... pero casi. Es uno de esos manjares que siempre están presentes en los momentos que nos resultan más agradables: cenas en familia, reuniones de amigos, bodas, bautizos, comuniones... ( es más, ahora que lo pienso, los jamones deberían venderlos con una cámara de fotos). Comer jamón nos lleva a recordar esos momentos felices.

Simboliza algo. Es más que una pieza de carne curada, ¿quién no se vuelve loco de contento cuando abre la cesta de Navidad y aparece un jamoncito?. (Si tiene la pezuña negra mucho mejor... donde va a parar). y quién no ha oído alguna vez aquello de "si haces tal o cual cosa te regalo un jamón". Nadie te ofrece como recompensa a un favor 6 kilos de falda de ternera, y si lo hace tu reacción no es la misma. Es más, si volviéramos al trueque, el jamón sería al cambio el billete de 500 €.

Otro motivo para añorar el jamón es que está buenísimo. No es fácil encontrar a alguien a quien no le guste el jamón; y ahora saldrá el típico de : "...pues yo soy más de lomo...". Vale, que si, si yo no digo que sea lo que más te gusta del mundo, pero te gusta.

En resumen, el jamón es algo tan de aquí, y tan de todos, que cuando nos vamos no podemos evitar echarlo de menos, aunque hay otra cosa que está clara, como aquí no nos va a saber en ninguna parte.